La homeopatía es una terapia de medicina alternativa que nació a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Fundada por el médico Samuel Hahneman, hasta ahora ha llegado a ser una opción para muchos pacientes que buscan remedios naturales para mejorar su salud.

La homeopatía se basa en la ley de la similitud o de los semejantes, la cual afirma que una sustancia en pequeñas cantidades que provoca determinados síntomas de una persona sana, es capaz de curar los mismo síntomas o semejantes en una persona enferma.

Los medicamentos se producen sumergiendo durante horas plantas medicinales en un excipiente conformado por agua, alcohol y azúcar, con el fin de que este “guarde en su memoria” las propiedades curativas de la materia prima.

Tal solución se diluye hasta presentar en su composición sólo una millonésima parte de la molécula inicial. Como resultado, se obtiene un fármaco con un contenido 99% acuoso que cura el mismo síntoma en cientos de enfermedades diferentes.

Estos fármacos homeopáticos se aplican en lo siguiente:

  • En menores, infecciones como faringitis, amigdalitis, vegetaciones, otitis, así como problemas de alimentación, sueño o alergias.
  • En hombres, los problemas digestivos y urológicos (próstata, piedras).
  • En mujeres, los problemas menstruales, varices, sofocos, ayuda al embarazo y parto, infecciones genitales y urinarias de repetición.
  • De forma general, los problemas de la piel, las migrañas, los dolores reumáticos (artrosis, fibromialgia, espondilitis anquilosante, etc) y las alteraciones del ánimo (ansiedad y depresión).
  • En las enfermedades graves y terminales, y en particular el cáncer, suele utilizarse para aliviar los efectos secundarios de la quimioterapia y de la radioterapia como nauseas, quemaduras, fatiga, estado de ánimo.